- Casa de Gobierno

Es el edificio público de mayor jerarquía. Se construyó entre 1908 y 1910 por pedido del gobernador Luis F. Nougués y se inauguró el 9 de julio de 1912. La Casa de Gobierno se realizó para reemplazar al Cabildo en los años de modernización debido a la nueva y creciente industria azucarera.
Posee un estilo del barroco francés y del clasicismo italiano y su arquitectura fue fruto de una necesidad de comunicar simbólicamente su rol de edificio “público”.
Además de que por su Salón Blanco pasaron centenares de personajes nacionales e internacionales, hay otro dato que hace que sea imprescindible conocerla: allí descansan los restos del ilustre tucumano Juan Bautista Alberdi.
Cuando oscurece y se encienden las luces de su fachada, es la postal ideal del casco céntrico de la capital y su belleza se realza aún más.
- Plaza Independencia
En el corazón de la ciudad, es el principal paseo público y alrededor de ella se elevan los edificios más relevantes de la historia tucumana. Se ubica entre las calles 25 de Mayo, San Martín, Laprida y 24 de Septiembre.

Su sello distintivo es la estatua de la Libertad que se eleva en el centro: obra de la genial escultora tucumana Lola Mora, que la realizó por pedido del entonces presidente Julio Argentino Roca.
La Plaza fue construida durante el período colonial para albergar los edificios de gobierno y a la Catedral pero con el tiempo creció y se convirtió en un recorrido obligado y en un centro concurrido, rodeado de bares, museos y edificios que conservan su fisonomía: la Casa de Gobierno, Casa Padilla, la Catedral, entre otros.
Entre flores autóctonas, naranjos y edificios, la Plaza también es sede de recurrentes manifestaciones en las que centenares de tucumanos hacen pedidos a los gobernantes de turno.
- Casa Histórica de la Independencia

Se trata de una antigua casa colonial, reconstruida a base de fotografías y documentos de la época. Tiene una sola planta en la que las habitaciones se reparten alrededor de un gran patio. El salón que está ubicado al fondo del mismo es el que se utilizaba para las reuniones del congreso y conserva su estructura original. Hay también un segundo patio que hace gala de un aljibe típico y finalmente un tercer patio recientemente habilitado que tiene salida a la calle 9 de Julio, en sus paredes están colocados, desde hace unos años, los valiosos relieves de la escultora tucumana Lola Mora. Los salones de la casa están adornados con retratos de próceres argentinos, arcones y muebles de la época colonial y los sillones y la mesa utilizados en la histórica sesión.


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